No somos conscientes de lo mucho muchísimo que nos quejamos a lo largo del día.

Y lo peor de todo es que la mayor parte de las ocasiones lo hacemos para echarle la culpa a los demás.

Incluso si eres una optimista empedernida de esas que todo lo ve color de rosa (que me encanta ¿¡eh!?) seguro que te quejas más de 10 veces al día. No he hecho nunca el ejercicio de contar las veces que lo hago porque no te voy a engañar: lo he intentado pero pierdo la cuenta bien rápido porque solo con levantarte y hacer dos o tres tareas de tu rutina ya verás como te quejas infinidad de veces y casi todas por chorradas.

Te contaré un secreto: en ocasiones se me va de las manos… Hay días de todo. Algunos, como todo el mundo, me levanto con el pie izquierdo y no hay forma humana de destocerlo. Cuando hice este ejercicio una temporada junto con unas amigas… Oye, fue un no parar.

Una de las cosas que hicimos para darnos cuenta de lo mucho que nos quejábamos fue llevar una pulsera en una muñeca y cada vez que una de nosotras se quejaba la cambiábamos de brazo. Otra cosa que hacíamos durante unas reuniones de trabajo durante una hora y media era tocar una campana cada vez que oíamos a alguna de nosotras quejarse… Las reuniones no arrancaban. Solo se oía la campanita.

¿Te atreves a unirte al reto de esta semana de intentar pasarte un día entero sin quejarte? Tienes 7 intentos. Si lo consigues, tendrás un día maravilloso en el que tu energía estará por los aires y te sentirás renovada.

No te olvides de comentar en la publicación en el blog qué tal te va intentándolo.

¡Muchos ánimos!

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